Arquitectura

La estrategia cromática de Le Corbusier

El camuflaje arquitectónico 

La década del 20 se caracteriza por la búsqueda de formas de carácter universal que resulten apropiadas a la nueva era, expresando un vocabulario regido por la geometría y el rigor matemático. Sin embargo, la actitud plástica aplicada a estas obras está gobernada por la competencia adquirida junto a Amadee Ozenfant en el ejercicio de la pintura. El uso del color en arquitectura deviene de esas prácticas, una intención expresada en las formulaciones teóricas publicadas con anterioridad en la revista L’Espirit Nouveau, que resulta la base conceptual de sus posteriores ensayos de policromía.

Le Corbusier experimenta el uso de las “reacciones específicas del color” para favorecer la lectura esperada sobre determinadas partes de un edificio. En la concepción de ese relato, define los azules y los verdes como colores creadores del espacio, que alejan la pared del espectador generando una atmosfera propia. Por el contario, considera los rojos, marrones y naranjas como colores que se aproximan, que fijan la pared en su posición exacta, construyen su dimensión y enfatizan su presencia.

Bajo esas propias directrices actúa en el interior de la Casa La Roche, creando la codificación que dió origen a la definición de espacio elástico formulada por Fernand Leger. Le Corbusier compone el “camuflaje arquitectónico” aplicando una o varias operaciones simultáneas que le permiten ordenar el espacio de acuerdo a sus pretensiones de jerarquía:

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